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El entrenamiento en ayunas

Es un tipo de entrenamiento utilizado por atletas profesionales desde hace muchos años. Ahora queremos que lo utilices tú para mejorar tus marcas. Y estamos seguros que lo vas a conseguir.

El debate del desayuno. Para todos los corredores populares que están acostumbrados a madrugar para entrenar, surge siempre un debate sobre si ingerir alimentos antes de empezar. En los últimos años se ha establecido que si no tienes el tiempo suficiente para realizar una buena digestión lo mejor es no hacerlo. Y partiremos de esa base para hablar de este tema.

Está táctica, la de no desayunar, la llevan utilizando los profesionales desde hace ya muchos años para mejorar su rendimiento. La idea es realizar la sesión sin alimentos en el estómago y con pocos carbohidratos en tu cuerpo. Así, tus músculos se verán obligados a utilizar las grasas como combustible y, además, acostumbrarás al cuerpo a ser más eficiente en la reserva de carbohidratos.

El problema principal de este tipo de sesiones es que resulta doblemente duro. Primero al empezar, cuando nuestra mente nos pide quedarnos en casa desayunando, y después en la propia sesión, que se endurece más ante la ausencia de alimentos.

Aun así, merece la pena invertir en sesiones en ayunas. Como se publicó recientemente en la revista Runner’s World, este tipo de protocolos están resultando tremendamente efectivos, aportando al corredor una “alta capacidad de quemar grasas, mejores reservas de glucógeno y procesos metabólicos más rápidos”. Es decir, gracias al entrenamiento en ayunas tu rendimiento tanto en competiciones como en entrenamientos exigentes será mucho mayor.

El objetivo final es la flexibilidad metabólica: en vez de elegir entre quemar carbohidratos o quemar grasas, tu cuerpo aprende a hacer las dos cosas.

CÓMO REALIZAR UN ENRENAMIENTO EN AYUNAS

Como se explica en el estudio publicado por Runner’s World, un entrenamiento en ayunas debería comenzar desde el día anterior. “Para empezar antes que correr por la mañana, duerme bien, come con normalidad durante todo el día previo y luego haz un entrenamiento duro interválico bien nutrido. Acuéstate sin carbohidratos de reposición (las proteínas están bien), dejando que el cuerpo se adapte durante el sueño. A la mañana siguiente, haz una tirada breve y rápida. Los resultados hasta ahora han sido impresionantes. En un estudio, 11 triatletas mejoraron su marca en 10K en un 2,9% tras tres semanas de entrenamiento en ayunas, con tres sesiones a la semana”.

Pero no solo sirven las tiradas breves  rápidas para mejorar, sino que también en ayunas podrás realizar entrenamientos exigentes que te llevarán al éxito. Por ejemplo, un entrenamiento escalonado a ritmo alto de 3 minutos, 5, 7, 5 y 3 con 90 segundos de recuperación te aportará los mismos beneficios que un rodaje rápido y corto. De esta forma, además, encontrarás más motivación para salir de casa y realizar un entrenamiento exigente.

 

Nacho Barranco

 

 

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